Volver al pasado: la contrarreforma en salud mental que nadie necesita”

El Poder Ejecutivo enviará al Congreso el proyecto para modificar la Ley de Salud Mental vigente (ley 26657 del 2010),supuestamente, con el objetivo de fortalecer la respuesta del sistema de salud a las personas con afecciones de salud mental y sus familias.

El proyecto de la nueva ley, reformula el criterio de riesgo para la internación, con el objetivo de facilitar las intervenciones necesarias frente a contextos de crisis.

También fortalece la participación del médico psiquiatra en la toma de decisiones clínicas, para reducir «errores en los diagnósticos»

Sin embargo, la falta de políticas de implementación configura una escena conocida: lejos de resolver los problemas existentes, se corre el eje del debate y se habilitan retrocesos en materia de derechos.

La disputa por la Ley Nacional de Salud Mental se dirime en la lucha de clases. Los sectores que estamos a favor de la ley actual, tenemos que dar la pelea e imponer nuestro programa.

El problema no es la ley, es el presupuesto asignado, que del 10% que le corresponde, solo le dispensan el 1%.

Por otra parte, en realidad, no es que «nadie» la necesita, el gobierno canaliza los intereses de sectores que necesitan esta reforma para aumentar sus ganancias y reforzar sus intereses de clases. Las corporaciones médico-psiquiátricas, los grandes laboratorios y farmacéuticas, las clínicas privadas, y algunos gremios de Psiquiatras. Son muy claros los actores que están impulsando esta reforma. Si se flexibilizan las internaciones por ejemplo, las clínicas privadas van a aumentar sus ganancias al recibir más dinero de las obras sociales por cada internación que se haga.

La AAP, es una cámara empresarial disfrazada, y un agente corporativo que defiende la hegemonía médicopsiquiátrica en salud mental. No el proyecto interdisciplinario.

Buena parte de las políticas de este gobierno, incluyendo el texto de la llamada nueva ley, destruye los equipos interdisciplinarios (Arrasó con el Hospital Bonaparte), cuya concepción parte de la idea de que la salud mental es un estado vital complejamente producido por la vida en comunidad, sin dejar de lado factores biológicos.

Sin equipos interdisciplinarios formados, todo pasa a ser un asunto médico: Fármaco (laboratorios encantados!), + Encierro (clínicas psiquiátricas encantadas!).

En la actual ley (26657, del 2010), la internación no voluntaria está contemplada, focalizada en una estadía corta y en la evaluación del equipo interdisciplinario, lo que incluye el contexto vital del sujeto que padece. Es mentira que no se pueda internar a una persona con evidente brote psicótico, por ejemplo,

Esta ley sostiene la idea de que es la vida en comunidad la que puede aliviar el sufrimiento anímico, NO SU PRIVACION POR EL ENCIERRO. Por eso propone residencias asistidas y dispositivos de atención ambulatoria…, es decir, gente que trabaje, profesionales, a los q hay que pagarles…, y eso es lo que molesta a las cámaras empresariales de la salud mental.

La propuesta, entonces, no es una nueva ley, sino la implenetacion efectiva de la ley actual.

Dr. Rodolfo Rosselli -Médico

Para empezar… «Las almas repudian todo encierro» (Spinetta)


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *